El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, aceptó hoy la decisión del Senado, que votó su destitución, aunque advirtió que en ese proceso fueron "transgredidos todos los principios de la defensa de manera cobarde y alevosa".
“A los jóvenes les digo
sean transgresores,
opinen, la juventud
tiene que ser un punto
de inflexión del nuevo tiempo”.
Néstor Kirchner.
Lo que hoy sufre el pueblo de Paraguay es inaceptable. Defendamos la democracia de nuestro pais y de los paises hemanos. Acompañemos en el repudio de lo que hoy sucedio. Es claro que se encuentran agrupandose para dar batalla a los gobiernos populares, a los elegidos por las mayorias. El desafio sera entonces trabajar cada dia con mucho esfuerzo para terminar de marcar el rumbo del futuro. La manera de garantizar este modelo es no retroceder apropiandose de los pasos dados y no dejando que los pueblos caigan. NUNCA MENOS
ResponderEliminarvergüenza y rechazo genera la avanzada golpista paraguaya, que por medio de sus aliados en el congreso, destituyen a un gobierno elegido democráticamente, bajo procedimientos que solo pueden lograrlo gracias a la impunidad propia de las corporaciones económicas, militares, eclesiásticas en complicidad con la clase política de la derecha conservadora, la cual fingiendo preocupación por las instituciones y la república, van contra el PUEBLO para garantizar sus propios intereses.
ResponderEliminarDesde hace ya varios años, repetidas experiencias de intentos golpistas en latinoamerica demuestran que aún existen sectores dispuestos a golpear y golpear a los gobiernos populares que intentan construir una sociedad más justa y equitativa, porque no soportan vivir como ricos, por que desean acumular más fortuna, más riqueza, más poder, para someter a las mayorías, y seguir disponiendo de la suerte de los demás.
Ironico resulta ver como los gobiernos, llamados autoritarios por la derecha por ser democráticos y populares, deciden aceptar una destitución por aquellos sectores que no aceptan el mandato del pueblo, que se autodenominan verdaderos demócratas, pero sin embargo son unos verdaderos zánganos intolerantes.
POR ESO DEFENDER NUESTRO FUTURO, ES DEFENDER TODOS LOS DIAS NUESTRA DEMOCRACIA. NUNCA MENOS
Por supuesto que la destitución de Lugo se encuadra dentro de las intentonas golpistas que sufrió nuestro continente desde que gobiernos con políticas nacionales y populares tomaron el poder. Pero, a diferencia de lo sucedido en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Honduras, en Paraguay fue el Congreso mediante un juicio político express quien llevó a cabo el golpe reclamado y planificado por la derecha guaraní, que no puede ganar el poder en las urnas. Es decir, este vergonzoso atentado sobre la máxima institución de un país fue llevado a cabo por otro poder del Estado abusando de las facultades que la Constitución le confiere. Es que para poder realizar un juicio político la Carta Magna establece una serie de casos y condiciones, pero en la práctica lo que que define la posibilidad de hacerlo o no, es si se tiene el número necesario para lograr la destitución. Ahí es donde radica la debilidad de Lugo; la fallas en la construcción de una estructura propia sólida y confiable y una política de alianzas equivocada hacen imposible llevar a cabo cualquier transformación de fondo y dejan muy expuestos a los gobernantes ante ataques como el vivido esta noche. Esperemos que la presión ejercida por Argentina, Brasil y Estados Unidos logre recomponer la institucionalidad en Paraguay.
ResponderEliminarTincho PDP
Parece ser que se ha instaurado una nueva forma de llevar adelante gopes de estado,hoy se hace de una menera solapada amaparandose detrás de las instituciones, en este caso desde el parlamento paraguayo. Debemos repudiar el hecho de que se siga adelante con este tipo de medidas no dejemos que América del Sur se vuelva a comvertir en la América de los gobiernos movedizos que se crean y se cambian deacuerdo a los deseos de los grupos de poder, de la derecha que hoy se encuentra enardecida; lo vemos en casos como el de Bolivia que policias hacen paro motivados por estos mismos grupos; esa lucha ya no es por un salario,sino que se convierte en política desestabilizadora.A.A
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